jueves, 1 de noviembre de 2007

PARA QUERER A VENEZUELA


Para querer a Venezuela sólo hace falta haberla visitado una vez en la vida,(para aquellas personas que no han nacido en nuestro hermosísimo País). Es por eso que los turistas siempre regresan, porque en una sola oportunidad no pueden asimilar tanta belleza.
Hace un año exactamente estuve en Mérida, pero en este viaje pude disfrutar del paisaje más hermoso que tiene esta región.
He ido varias veces a Mérida. Pero no disfrutaba del viaje ya que: o viajaba de noche, o viajaba en estos modernos autobuses que están completamente cerrados, o iba por avión.
Pero en esta última oportunidad fue otra cosa.
Estaba en mi casa, a eso de las 4 de la tarde del 12 de Octubre del año pasado, cuando recibí una llamada: Era Jaime, mi querido amigo y Editor de la mejor revista de Ecoturismo que existe en Venezuela, FACES ECOTOURISM AND ADVENTURE, y me dijo que me preparara porque nos ibamos para Mérida en cualquier momento. No esperé más. Hice mis maletas y "arranqué para su casa". Llegué a su casa alrededor de las 9 PM. Él y su linda esposa estaban arreglando sus maletas, también.
Me preguntaron que si quería viajar de noche y les dije que si. Jaime me dijo que la idea era que Yo manejara. No hay problema, a mi me gusta manejar. Y a eso de las 11 PM arrancamos. Jaime de co-piloto y su esposa en la parte de atras.
De Caracas a Valencia ibamos conversando sobre cualquier cantidad de cosas. Proyectos para la revista, mejoras en la oficina, artículos novedosos para la revista, etc.
Cuando llegamos a Valencia, Jaime me dijo que tenía sueño, que iba a dormir. ¡Echele piernas compadre! LE DIJE, ...Duerma tranquilo, usted va en buenas manos. Saqué mi CD de Los Bee Gees y ¡Pa´ lante!
De Valencia a San Carlos estuvo lloviendo. Me detuve en una estación de gasolina, compré un Gaterode y continuamos el viaje.
De San Carlos a Barinas llovía en algunos parajes, en otros no. La autopista que se está terminando de construir, la José Antonio Paez, está de maravillas: buena iluminación, rayados bien visibles, alcabalas cada cierto trayecto. ¡Que bueno!.
Al llegar a Barinas ya me sentía cansado. Eran las 5 de la madrugada AM. Desperté a Jaime para decirle que me iba a parar un rato a estirar las piernas ya que me sentía engarrotado. LLegamos a una alcabala de la Guardia Nacional y nos estacionamos. No tenía sueño, pero ya llevaba más de 7 horas manejando. Descansamos un rato, casi media hora y Jaime decidió continuar el viaje ya que estaba amaneciendo. Y de repente se hizo de día. ¡Que paisaje tan maravilloso! ¡Tan impresionante! Este panorama que tenia ante mis ojos me hizo recordar una canción venezolana denominada LINDA BARINAS: Parte de su letra dice: "...paisaje de ensoñación, que me ha regalado Diós, frente a las cumbres andinas" Y no es para menos, ver frente a frente esa imponente montaña que forma parte de la Cordillera de Los Andes, que llega hasta la Argentina, es sencillamente MARAVILLOSO. Y comenzamos a subir.
Luego de haber recorrido un buen trayecto, nos desviamos hacia un pueblito espectacular llamado ALTAMIRA DE CACERES. Allí ibamos a entregar unas revistas, ya que habíamos hecho un excelente artículo sobre RAFFTING, apoyados en una organización establecida en este pueblo, quienes son expertos en este tipo de deporte extremo. ¡Y que maravilla de pueblo! Los muchachos preparados para ir a clases, con su típico uniforme: vamisa blanca y pantalón azul marino, y por supuesto sus buenas chaquetas, pues ya estaba haciendo frio en esta zona. LLegamos a la Plaza Bolívar, a un lado de ésta, está el hotel donde dejamos las revistas. Frente al Hotel, está la Iglesia del pueblo, al lado derecho del hotel, está la Alcaldía del pueblo y un MERCAL. ¡Hasta donde ha llegado este gobierno!
Bueno, cumplimos con nuestro objetivo y continuamos el ascenso. Curvas van y curvas vienen, riachuelos, paisaje hermosamente verde, y llegamos al famosísimo Hotel Los Frailes, enclavado en plena montaña, rodeao de frailejones y otra clase de vegetación típica de la zona. Abrimos las ventanas del carro y sentimos en nuestras caras el frio del páramo. No por mucho tiempo. Hasta que llegamos a Santo Domingo, un pueblo de PELÍCULA. Allí nos bajamos a desayunar los famosos pastelitos andinos.
En mis primeros viajes, recuerdo que prácticamente habia pastelitos de carne o de queso. Hoy, la variedad es espectacular: los hay de queso ahumado con tocineta, sencillamente exquisitos; ¿Y los de trucha? ¿Y los de jamón y queso ahumado? y por supuesto, acompañados con una buena taza de chocolate caliente. ¡Barriga llena, corazón contento o pildora equivicada.Y continuamos el viaje. Jaime sintió sueño nuevamente, así que yo tomé el volante: Al poco rato llegamos al Parque Nacional Sierra Nevada. ¡QUE ESPECTACULO! Tuve que parar y bajarme, chaqueta encima y recorrer un poco por la entrada de este parque, deleitandome del paisaje y respirando tanto aire tan puro que puedo decir que me dolian los pulmones de tanto placer.Estaba cerrado a estas horas, pero quedamos en venir luego para tomar algunas fotos. Continuamos. Llegamos a Tabay y al rato a Mérida. Nuestra residencia estaba ubicada en el Páramo La Culata. Y hacia allá nos dirijimos.
Este artículo continuará.

1 comentario:

Marta dijo...

Angelito, me alegro que quieras tanto a tu tierra. Ojalá todos pensaran como tú, entonce este país sería otro.
Este comentario te lo hago a raíz que mi mejor amiga y comadre es de Merida y hace unos años atrás ella estuvo gravemente enferma y su esposo le hizo una promesa a la Virgen Rosa Mística.
Como el favor fue concedido, él también cumplió lo prometido que era hacerle una Capilla en el Camino a Santo Domingo en Mérida.
Mandó a tallar la imágen de la Virgen y construyó su Capilla para que cuando los viajeros se detuvieran pudieran rezarle y admirala.
Cual no sería su sorpresa al regresar toda la familia este año y ver que la Capilla estaba quemada y la imágen se la habían robado.
No nací en tu país Angelito, pero a pesar de eso no soy capáz de botar un papel en la calle, de romper un asiento en una plaza, de arrancarle ramas a los árboles que adornan la ciudad, de pintar paredes, de escupir en el suelo etc.
Sin embargo veo con dolor que no existe nada en buen estado porque todo está destruído, tal pareciera que hay personas que sienten placer al no valorar su país.
Cuanto dolor sentí al ver lo que le hienieron al mural de Zapata.
Un amigo mío le regaló a la alcaldía de Chacao un escultura que fue colocada al frente del Centro Unico en la Av. Casanova, en una pequeña redoma. Si te acercas podrás ver como lo han usado para escribir mensajes de toda índole. Recuerdo que en el año que fue donada el costo era como de Bs.4.000.000 (eso fue cuando Irene Sáez era la Alcaldesa).
Ojalá amigo mío, algún día los venezolanos aprendan a apreciar el país hermoso que tienen, pero que por muy hermoso y maravilloso que sea, sí no se cuida y se ama dentro de unos años no quedará nada más que ruinas.
Personas como tú deben haber muchísmimas en Venezuela y granito a granito se puede hacer una montaña.
Marta Tecco